martes, 27 de noviembre de 2012



Hoy es la noche de las noches, 
inédita sombra que se sabe malherida.


Rugen tempestades en mis yoes 
diluviando rojos en las sombras
y mareas púrpura embisten las ciudades,
pintando nirvanas en orgasmos falsos, 
orgasmos azules en alcohol. 


E insaciable el filo del verdugo
en la religión del poro traza incisos. 
Y morir es sólo una quimera, 
el acto postrero de perder la zapatilla.
Y yo la sentencia, la ruptura inevitable
entre la esencia y los dominios de la carne.


Y bullen los seres 
que asfixian las velas en los labios
y cierran los párpados al verbo de las culpas.




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máscaras inertes.